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Presentación


La decisión de asumir procesos educativos y de participación ciudadana en el marco de la sustentabilidad del desarrollo, se encuentra fundada en las definiciones entregadas por la Ley General de Bases del Medio Ambiente, Nº 19.300/1994, en función de lo cual se entenderá por Desarrollo Sustentable el "proceso de mejoramiento sostenido y equitativo de la calidad de vida de las personas, fundado en medidas apropiadas de conservación y protección del medio ambiente, de manera de no comprometer las expectativas de las generaciones futuras".
Por su parte, se entenderá por Educación Ambiental el “proceso permanente de carácter interdisciplinario destinado a la formación de una ciudadanía que reconozca valores, aclare conceptos y desarrolle las habilidades y las actitudes necesarias para una convivencia armónica entre seres humanos, su cultura y su medio biofísico circundante”. Esta definición se anticipa, a lo menos en diez años, a los lineamientos establecidos en la Educación para el Desarrollo Sustentable, lo que permite avanzar por un camino cuyos primeros trazos ya han sido establecidos en nuestro país.
Asimismo, la Ley General de Educación plantea en el Artículo 3° que el sistema educativo se construye sobre la base de los derechos garantizados en la Constitución, así como en los tratados internacionales ratificados por Chile, inspirándose, además, en doce principios: Universalidad y educación permanente, Calidad de la Educación, Equidad del Sistema Educativo, Autonomía, Diversidad, Responsabilidad, Participación, Flexibilidad, Transparencia, Integración, Interculturalidad y Sustentabilidad. Este último destaca que el sistema educativo fomentará el respeto por el medio ambiente y el uso racional de los recursos naturales, como expresión concreta de la solidaridad con las actuales y futuras generaciones.
Por lo tanto, la Educación para el Desarrollo Sustentable se entiende como el desarrollo de actitudes, habilidades y conocimientos que a niños, niñas y jóvenes les permiten tomar decisiones fundamentadas, responsabilizase por las acciones propias y colectivas, reflexionar y actuar para mejorar las condiciones de los actuales escenarios donde se desenvuelven abordando los problemas sociales, económicos, culturales y medioambientales de su comuna, de su país, de la sociedad en general.
En este contexto, el Ministerio de Educación forma parte de la implementación de la Política Nacional para el Desarrollo Sustentable[1], la que busca constituirse en el marco referencial para el desarrollo de líneas estratégicas, desde los distintos sectores, que aporten a la construcción de una sociedad más sustentable, siendo su Objetivo General el de formar personas y ciudadanos capaces de asumir, individual y colectivamente, la responsabilidad de crear y disfrutar de una sociedad sustentable, y de contribuir al fortalecimiento de procesos educativos que permitan instalar y desarrollar valores, conceptos, habilidades, competencias y actitudes en la ciudadanía en su conjunto.
El Sistema Nacional de Certificación Ambiental de Establecimientos Educativos (SNCAE), es una plataforma de intervención conjunta con el Ministerio de Medio Ambiente y UNESCO, instituciones que han decidido asumir el desafío de promover un cambio cultural para la sustentabilidad. A través de este programa se desarrollan líneas de acción complementarias para fortalecer la educación para el desarrollo sustentable, el cuidado y protección del medio ambiente y la generación de redes asociativas para la gestión ambiental local. Entre sus propósitos está contribuir al mejoramiento de la calidad de la educación, impulsar la educación para la sustentabilidad, generar una cultura ambiental y fortalecer capacidades de gestión local.
Por otra parte, los contenidos referidos al Desarrollo Sustentable deben ser asumidos por las asignaturas, con el fin de favorecer entre las y los estudiantes la adquisición de competencias básicas vinculadas a una formación integral y a una visión global e integradora de los fenómenos naturales, tecnológicos y socio-culturales que conforman el ambiente; con ello se vincula la dimensión ética en función de una comunidad educativa que atiende sus demandas socio-culturales, para así comprender e intervenir de manera pertinente la realidad en que se vive y así promover un carácter significativo al proceso de enseñanza - aprendizaje de las y los estudiantes de nuestro país.
El abordaje transversal de la Educación para el Desarrollo Sustentable debe ser, necesariamente, desde todos los ámbitos de aprendizaje de la vida escolar, las asignaturas, la relación profesor/estudiante, el proyecto educativo institucional, las celebraciones escolares y las actividades deportivas, entre otros; lo que permitirá tratar tópicos referidos a la protección de recursos naturales, los beneficios que éstos otorgan al ser humano, la necesidad de conocer la naturaleza y sus dinámicas, valorar y respetar los procesos ecológicos, prever los resultados del trabajo y su impacto sobre el medio ambiente y la responsabilidad de las personas respecto a la construcción de una sociedad realmente sustentable, donde se respeta y valora la diversidad cultural, el género, la convivencia entre los diferentes actores de la comunidad educativa, considerando que todos somos importantes e interdependientes.

[1]Aprobada el 09 de abril de 2009 por el Consejo de Ministros de la Comisión Nacional de Medio Ambiente, CONAMA.