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Blog Especialistas
Fecha: 21/marzo/2010
Es en estos momentos, en que el país aún se siente inseguro por el terremoto sufrido, las réplicas, los problemas energéticos y de agua potable, que los gobiernos, directores de colegio y centros de padres y apoderados, se cuestionan sobre la efectividad de las medidas de emergencia con que cuentan y reflexionan respecto de la necesidad de evaluar la realidad que enfrenta cada establecimiento para desarrollar planes de acción eficientes y seguros. Es urgente conocer las fortalezas y debilidades que tiene cada recinto educacional, para definir las mejoras que permitirán evitar riesgos o accidentes de todo tipo. Es importante que el terremoto lo tomemos como una oportunidad para desarrollar planes de emergencias óptimos, que nos eviten caer en improvisaciones, reacciones producto del nerviosismos o el caos, por actuar sin pensar en las consecuencias, muchas veces entorpeciendo los enlaces y coordinación con todos los miembros de la comunidad. A raíz de este terremoto y sus posteriores réplicas se ha hecho evidente la falta de procedimientos preestablecidos para enfrentar las emergencias. En algunos establecimientos las medidas de evacuación no son las más indicadas, lo que podría poner en riesgo la seguridad de los estudiantes y sus profesores. ¿Sabemos si es mejor sacarlos de la sala o que se cubran bajo los escritorios? ¿Conocemos las zonas más seguras de nuestros colegios y liceos? Una de las medidas que vimos durante la fuerte réplica del 11 de marzo, fue que algunos establecimientos decidieron liberar a sus alumnos para que regresaran a sus casas. Sin embargo, ¿estaban en conocimiento sus apoderados que ésta sería la medida frente a una réplica? ¿Es más efectivo y seguro que ellos intenten volver por sus propios medios, sabiendo que las comunicaciones estarán cortadas, los semáforos sin luz y la locomoción alterada? Hay muchos aspectos que considerar: 1. No todos los alumnos viven cerca de sus colegios. 2. Lograr avisar e informar a los padres de esta medida será difícil. 3. Considerar si los alumnos están bien instruidos y capacitados para enfrentar la situación. 4. Pensar su es seguro que los alumnos estén en la calle si se produce una nueva réplica. 5. Qué hacer si los padres llegan a buscar a sus hijos y estos no están. 6. Cuántos niños sufren de miedo o pánico a los sismos. 7. ¿No es mejor que se ubiquen en un lugar seguro y esperar que pase el temblor? Hay tantas cosas en las que se debe pensar y sólo unos segundos para reaccionar. Por ello debemos tenerlas resultas desde antes. Cada medida que se adopte, debe ser planteada, analizada y conversada, acorde a la realidad geográfica y física de cada colegio. Las medidas estándar no son buenas para todos los colegios. Contar con un asesor de seguridad escolar es una alternativa para poder diagnosticar y desarrollar las medidas, además de orientar y capacitar a los comités y consejos escolares. Debemos evaluar si los consejos y reglamentos, regulados y exigidos por el Mineduc, están bien implementados y son realmente capaces de enfrentar la multiplicidad de temas que ocurren al interior de cada establecimiento educacional.
Es urgente conocer las fortalezas y debilidades que tiene cada recinto educacional, para definir las mejoras que permitirán evitar riesgos o accidentes de todo tipo. Es importante que el terremoto lo tomemos como una oportunidad para desarrollar planes de emergencias óptimos, que nos eviten caer en improvisaciones, reacciones producto del nerviosismos o el caos, por actuar sin pensar en las consecuencias, muchas veces entorpeciendo los enlaces y coordinación con todos los miembros de la comunidad.
A raíz de este terremoto y sus posteriores réplicas se ha hecho evidente la falta de procedimientos preestablecidos para enfrentar las emergencias. En algunos establecimientos las medidas de evacuación no son las más indicadas, lo que podría poner en riesgo la seguridad de los estudiantes y sus profesores. ¿Sabemos si es mejor sacarlos de la sala o que se cubran bajo los escritorios? ¿Conocemos las zonas más seguras de nuestros colegios y liceos?
Una de las medidas que vimos durante la fuerte réplica del 11 de marzo, fue que algunos establecimientos decidieron liberar a sus alumnos para que regresaran a sus casas. Sin embargo, ¿estaban en conocimiento sus apoderados que ésta sería la medida frente a una réplica? ¿Es más efectivo y seguro que ellos intenten volver por sus propios medios, sabiendo que las comunicaciones estarán cortadas, los semáforos sin luz y la locomoción alterada? Hay muchos aspectos que considerar:
1. No todos los alumnos viven cerca de sus colegios. 2. Lograr avisar e informar a los padres de esta medida será difícil. 3. Considerar si los alumnos están bien instruidos y capacitados para enfrentar la situación. 4. Pensar su es seguro que los alumnos estén en la calle si se produce una nueva réplica. 5. Qué hacer si los padres llegan a buscar a sus hijos y estos no están. 6. Cuántos niños sufren de miedo o pánico a los sismos. 7. ¿No es mejor que se ubiquen en un lugar seguro y esperar que pase el temblor?
Hay tantas cosas en las que se debe pensar y sólo unos segundos para reaccionar. Por ello debemos tenerlas resultas desde antes. Cada medida que se adopte, debe ser planteada, analizada y conversada, acorde a la realidad geográfica y física de cada colegio. Las medidas estándar no son buenas para todos los colegios.
Contar con un asesor de seguridad escolar es una alternativa para poder diagnosticar y desarrollar las medidas, además de orientar y capacitar a los comités y consejos escolares. Debemos evaluar si los consejos y reglamentos, regulados y exigidos por el Mineduc, están bien implementados y son realmente capaces de enfrentar la multiplicidad de temas que ocurren al interior de cada establecimiento educacional.
Escrito por
Ricardo Arturo Cavieres Sepúlveda Mineduc-Unesco-Conaset-Conace y Onemi. Asesor Consultor Seguridad Integral Escolar Diseñador Proyecto Plan Seguridad Escolar
Comentarios
El terremoto reveló que no sabemos cómo debemos proceder frente a las emergencias. Desde los más altos niveles hasta las reacciones en los hogares. ¿arrancar o esperar? ¿el marco de la puerta o el llamado "triángulo de la vida"? ¿recoger a nuestros hijos en el colegio o esperar a que las cosas se calmen?. Es el momento de establecer procedimientos claros que nos den tranquilidad a todos, donde sea que estemos.
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