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Blog Especialistas
Fecha: 15/marzo/2010
Han pasado dos semanas desde el último terremoto y todavía no se borran los recuerdos y los temores asociados a ello; y seguramente no se olvidarán en un buen tiempo más. Tanto niños como adultos necesitamos sentirnos seguros y que la vida no cambiará mayormente, para poder recuperarnos pronto de la tremenda impresión vivida. Sin embargo esto no es fácil de lograr dadas las constantes réplicas. ¿En qué podemos apoyarnos para seguir con nuestra vida? Sobre todo para quienes perdieron . Sin duda las pérdidas sufridas de todo tipo, seres queridos, casas u objetos de mucho valor, nos harán vivenciar un proceso de duelo, necesario para aceptar lo ocurrido y poder seguir adelante. Por tanto, no hay que oponerse a la pena sentida y es mejor saber que es normal encontrarse alterado o sensible por un período de tiempo razonable (un par de semanas). En este Portal se han dado sugerencias y recomendaciones de varios especialistas para manejar de la mejor manera posible el stress post-traumático que se genera en circunstancias como éstas, y a mí me gustaría complementar dichos aportes con una idea central: las redes de apoyo. En lo personal me ha tocado vivir después del terremoto, un gran acercamiento afectivo con muchas amistades algo lejanas u olvidadas, que rápidamente retoman contacto para saber cómo estamos y si necesitamos ayuda. Me imagino que a la mayoría le ha pasado que no sólo los familiares se hacen presentes, sino también amigos y/o compañeros de trabajo. Esta conducta generalizada es algo muy positivo ya que genera una red de apoyo efectiva y rápida para resolver los problemas más urgentes y no sentirse tan desvalida/o ante esta tremenda tragedia. Mientras más redes tengamos para relacionarnos, conversar nuestros temores y anhelos, compartir nuestras posesiones y ofrecer ayuda, estamos curando nuestro espíritu del dolor vivido. Mucho se dice que para pasar mejor el susto y no centrarse en la propia pena o miedo, hay que enfocarse en el otro y buscar la forma de ser útil y ayudar o socorrer a quien esté más afectado que nosotros. Es una buena manera -práctica y efectiva- de superar el propio trauma, junto con permitirnos aportar a la movilización y a la reconstrucción social. Los vecinos, los amigos, los compañeros de trabajo y por supuesto la familia, son quienes primero están presentes para ofrecernos apoyo. Al menos en este terremoto que afectó a gran parte del país y que ocurrió de noche, mientras casi todos dormían en casa, permitió demostrar que los vecinos sí se ayudan entre sí cuando nos alcanzan las fuerzas de la naturaleza. Muchos vieron o participaron en la organización de grupos de cuidado de las casas semidestruidas o en peligro de robo. Muchos ayudaron al vecino que quedó sin nada para que pudiera pasar la noche calientito o socorrieron altruistamente al que no tenía cómo escapar de las olas del tsunami… En fin, esas muestras de solidaridad y amor hacia el prójimo son las que necesitamos para superar el espanto. Hay que centrarse en lo positivo que acarrean estas tragedias para sobrellevarlas mejor y no enfocarnos en lo negativo e intolerable del saqueo y los robos; el aprovechamiento de algunos que impulsados por instintos irracionales y egoístas actuaron peor que animales. Por tanto, la sugerencia ante todo lo ocurrido es para todas y todos: ¡a reforzar las redes de apoyo! Ahora y siempre. Esto es fortalecer los lazos de convivencia, retomar las amistades dejadas de lado, visitar más a la familia, conocer mejor al vecino, compartir más con los compañeros del trabajo, etc. Todo lo que sirva para tomar conciencia que no estamos solos, que vivimos en una sociedad que ayuda, que tenemos a quien recurrir para expresarnos y desahogarnos y también, que siempre podemos ser útiles y hasta necesarios para la felicidad de los demás, lo que redunda finalmente en la propia felicidad.- Para abordar este mismo tema, Unicef reunió a los exitosos amigos de 31 minutos para protagonizar la campaña: “Rearmemos la vida de las niñas y los niños”. A través de videos nos enseñan con humor como “Las preocupaciones son menos cuando estás con tus amigos” y nos aconsejan “No tengas miedo de contar tus miedos”. Son recomendables para grandes y chicos. Pueden verlos en: http://www.unicef.cl/unicef/index.php
Sobre todo para quienes perdieron . Sin duda las pérdidas sufridas de todo tipo, seres queridos, casas u objetos de mucho valor, nos harán vivenciar un proceso de duelo, necesario para aceptar lo ocurrido y poder seguir adelante. Por tanto, no hay que oponerse a la pena sentida y es mejor saber que es normal encontrarse alterado o sensible por un período de tiempo razonable (un par de semanas).
En este Portal se han dado sugerencias y recomendaciones de varios especialistas para manejar de la mejor manera posible el stress post-traumático que se genera en circunstancias como éstas, y a mí me gustaría complementar dichos aportes con una idea central: las redes de apoyo.
En lo personal me ha tocado vivir después del terremoto, un gran acercamiento afectivo con muchas amistades algo lejanas u olvidadas, que rápidamente retoman contacto para saber cómo estamos y si necesitamos ayuda. Me imagino que a la mayoría le ha pasado que no sólo los familiares se hacen presentes, sino también amigos y/o compañeros de trabajo. Esta conducta generalizada es algo muy positivo ya que genera una red de apoyo efectiva y rápida para resolver los problemas más urgentes y no sentirse tan desvalida/o ante esta tremenda tragedia.
Mientras más redes tengamos para relacionarnos, conversar nuestros temores y anhelos, compartir nuestras posesiones y ofrecer ayuda, estamos curando nuestro espíritu del dolor vivido. Mucho se dice que para pasar mejor el susto y no centrarse en la propia pena o miedo, hay que enfocarse en el otro y buscar la forma de ser útil y ayudar o socorrer a quien esté más afectado que nosotros. Es una buena manera -práctica y efectiva- de superar el propio trauma, junto con permitirnos aportar a la movilización y a la reconstrucción social.
Los vecinos, los amigos, los compañeros de trabajo y por supuesto la familia, son quienes primero están presentes para ofrecernos apoyo. Al menos en este terremoto que afectó a gran parte del país y que ocurrió de noche, mientras casi todos dormían en casa, permitió demostrar que los vecinos sí se ayudan entre sí cuando nos alcanzan las fuerzas de la naturaleza.
Muchos vieron o participaron en la organización de grupos de cuidado de las casas semidestruidas o en peligro de robo. Muchos ayudaron al vecino que quedó sin nada para que pudiera pasar la noche calientito o socorrieron altruistamente al que no tenía cómo escapar de las olas del tsunami… En fin, esas muestras de solidaridad y amor hacia el prójimo son las que necesitamos para superar el espanto. Hay que centrarse en lo positivo que acarrean estas tragedias para sobrellevarlas mejor y no enfocarnos en lo negativo e intolerable del saqueo y los robos; el aprovechamiento de algunos que impulsados por instintos irracionales y egoístas actuaron peor que animales.
Por tanto, la sugerencia ante todo lo ocurrido es para todas y todos: ¡a reforzar las redes de apoyo! Ahora y siempre. Esto es fortalecer los lazos de convivencia, retomar las amistades dejadas de lado, visitar más a la familia, conocer mejor al vecino, compartir más con los compañeros del trabajo, etc. Todo lo que sirva para tomar conciencia que no estamos solos, que vivimos en una sociedad que ayuda, que tenemos a quien recurrir para expresarnos y desahogarnos y también, que siempre podemos ser útiles y hasta necesarios para la felicidad de los demás, lo que redunda finalmente en la propia felicidad.-
Escrito por
Marcela Tarifeño Rojas Especialista manejo conductual niños y adoles Psicóloga Infantil y Juvenil
Comentarios
Una actividad para descargar, "Lo que sentí y pensé en el terremoto", disponible en el sitio del programa Entre Niños: http://www.entreninos.org/terremoto.php
Gracias Marcela por recordarnos la importancia de estar con los nuestros en este momento. También sirve estar con quienes nos necesitan, aunque no sean conocidos. Debemos transmitirle eso a nuestros hijos, ahora que posiblemente deberán compartir con otros niños en los colegios debido a que hay muchos liceos que quedaron inutilizables.
El programa Entre niños ha puesto a disposicion de todos los interesados una actividad para descargar y trabajar con los niños las emociones post-terremoto http://www.entreninos.org/terremoto.php además de recopilar en Twitter recursos disponibles en Internet en temas relativos al terremoto y los niños.
Muy importante lo que señalan. Ahora apareció un video de 31 minutos orientado a los niños en esa misma línea. Compartir con los amigos que para eso están!
Es muy cierto lo que dice Marcela, las penas y los miedos compartidos pesan la mitad. A no aislarse por la tristeza, mejor compartir porque estamos todos viviendo cosas similares.
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