Blog Especialistas

Fecha: 06/septiembre/2009

Más allá del Bullying: Garabatos y ofensas entre alumnos

niños conversando Hablamos de bullying y nos impactamos con el creciente número de videos que muestran golpizas frenéticas. Ese es el primer plano, más espectacular. Pero hay un segundo plano que deja huellas profundas en quienes lo sufren: el maltrato verbal.

A veces, miramos una fotografía o un cuadro y el primer plano se nos aparece claro, lleno de detalles, de expresiones, de voces que nos llevan a pensar en su significado y en su proyección. Así, por pura naturaleza de observación, el segundo plano se nos aparece lejano, como un complemento a esta figura central que deslumbra y habla. Sin embargo, sabemos que ese fondo contiene, representa y señala a veces tanto o más que la figura que parece abarcarlo todo.

 
Con la violencia escolar parece estar pasando lo mismo. Hablamos de bullying y nos impactamos con el creciente número de videos que nos muestran golpizas frenéticas en las plazas, en los rincones. Alumnos y alumnas que parecen resolver todo a punta de patadas y amenazas, en una rueda que se aplaude, que se filma, para luego subirlas orgullosos a la web, casi por diversión. Una realidad que no amaina por ningún lado, sino más bien se expande como una molesta mancha de aceite en nuestra sociedad. Un tema del que cuesta hacerse cargo. 
 
Ése es el primer plano. Lo espectacular, lo terrible y lo vistoso. Pero quiero destacar el segundo plano, ese más anónimo, menos punzante tal vez, pero que también  horada y deja profundas huellas entre quienes sufren esta violencia.
 
Primero, el lenguaje: numerosos docentes señalan que el uso de garabatos en la sala de clase está más que extendido y que existe un desgaste tremendo al tener que corregir a cada vez más alumnos que se interpelan entre sí de esa manera. El problema no es menor, pero muchas veces se tolera para que no sea un distractor de clase permanente, de manera que si no es a un tono muy elevado u ofensivo, se permite. ¿Qué pasa con los alumnos que reciben –y dan- este tipo de trato?, ¿Cómo valoran a sus pares?, ¿Cómo se van formando valores de comunidad –y comunidad en sí- a partir del garabateo?
 
Segundo, los sobrenombres. Bastante relacionado con lo anterior, adjetiva la relación con los otros, luego del garabato, casi siempre viene el mote, el sobrenombre que reduce, que hace risible el “ser” en una sala, que lo jibariza hasta la ofensa, en lo cual, culturalmente somos campeones en Chile. Es impresionante como cuesta que los muchachos se traten por su nombre. Es frecuente que incluso los profesores aportemos con creativas ideas a la proliferación de sobrenombres en la sala. Cuando hay tantos alumnos, a veces, los nombres se olvidan. 
 
Pero el sobrenombre es sólo una arista. Complica cuando es ofensivo, también a veces da sentido de identidad y de pertenencia. (El fútbol es generoso en casos como éste, recordemos al “Matador”  Salas, al “Pitbull” Medel o al “Mago” Valdivia, todos, motes que buscan realzar al personaje). Entre los alumnos la utilización de sobrenombres incluso es parte de su formación, el tema es que hay que cuidar los contextos y la dignidad de los aludidos.
 
Pero es complejo cuando los alumnos no sólo conversan entre sí a garabatos, si no que lo asocian a ofensas que humillan al otro, que me posicionan en una escala de “poder” mayor o menor, según el grado de ofensa y aceptación que tenga entre mis pares. Esta clase de violencia es profundamente marcadora y cuesta bastante reparar años de daño en las relaciones sociales.
 
De esta violencia nos tenemos que hacer cargo, lamentablemente también, todos los actores de la educación. Desde las autoridades hasta los propios alumnos, debemos involucrarnos en una profunda reflexión de las formas en que nos tratamos, en cómo tratamos a nuestros alumnos, cómo nos tratan –y tratamos- a nuestros jefes, los apoderados en los marcos relacionales que hacen posible una existencia escolar que potencie lo mejor de todos sus actores.
 
Chile ha avanzado de manera impresionante en la cobertura escolar. Hoy casi todos los jóvenes del país pasan catorce años en nuestras aulas, ¿Cómo queremos que sea este pasar?, ¿Qué personas queremos que salgan de nuestras salas de clases?, Es preguntándose otra vez estas cosas, cuando entendemos que además de saber una serie de contenidos fundamentales para la vida, la escuela siempre moldea personas, futuros adultos que construyen lo que entre todos soñamos como sociedad.
 
A veces, el segundo plano, tan opaco y poco vistoso es de una profundidad enorme que sin duda condiciona lo que vemos y entendemos de la imagen. Tal vez es ahí donde debemos empezar a hacer foco.
 
 
 

 

Escrito por

Gabriel Palacios Fernández

Gabriel Palacios Fernández
Valoras UC
Docente
Profesor Historia y Ciencias Sociales

Comentarios

Genaro G.
Genaro G., Miércoles 16 de septiembre, 21:33 hrs

Dos aportes. Uno, los niños y los adolescentes casi siempre utilizan un lenguaje coloquial para interpelarse, no hay que extrañarse en eso, incluidos los garabatos; los "huevón" y los "chuchas" no deben espantarnos tanto. Es más normal de lo que aparentamos. Segundo, el contexto, garabatear entre pares, como señalé no es tan terrible,pero lo mismo a un docente cambia. Es el contexto el que hay que trabajar, he visto a muchos alumnos p****ar delante de un profe, y lo peor, a los propios profes. Eso ya no es lenguaje coloquial, es ofensivo. ¿Por que no trabajar, además de los valores y todo eso, los contextos?, es decir, cuando, donde y cómo decir lo que queremos decir.

Angélica Basualto
Angélica Basualto, Miércoles 16 de septiembre, 15:56 hrs

Yo creo que esta cuestión es sumamente sensible ya que si -como dice Maturana-, el lenguaje es realidad, y el lenguaje es pobre u ofensivo, ¿qué clase de convivencia estamos formando como "currículum oculto"?, pero salgamos un instante de la sala. ¿Agarrarse a papelazos en el congreso?, ¿Señalar que lo que dice tu contraparte de candidato es estúpido?, ¿Acusar de flojos a Ministros?, ¿Decir de los mapuches que son terroristas?. No nos extrañemos de como hablan nuestros alumnos. Nosotros los adultos, modelamos así sin saberlo en la descalificación, la ofensa, y la agresión gratuita. Incluir en dialogo, aprender a conflictuarse cosntructivamente, esas parecen ser tareas tan urgentes como Simces o PSU.

Alvaro
Alvaro, Sábado 12 de septiembre, 18:56 hrs

Mas que buscar respuestas debemos poner nuestra atencion en el que tan informados estan los padres sobre el abuso que reciben sus hijos o el abuso que estos ejercen sobre sus pares. Las actividades recreativas, tanto deportivas o formativas son una herramienta valiosísima para lograr una conversacion "real" con los jovenes. Aqui se puede encontrar el espacio de reflexion tan anhelado. Saludos Profesor.

Robert Wilson Farfán Cisternas
Robert Wilson Farfán Cisternas, Sábado 12 de septiembre, 06:27 hrs

Soy profesor Jefe de NB2 de un colegio de la sexta region y ademas coordinador CRA, como es un tema no ajeno a nuestra realidad, es que trato de realizar actividades con alumnos de cursos superiores, utilizando texto que mencionen cualquier tipo de violencia del Centro de Recursos y Aprendizaje en donde se conversa y trabaja el tema, y se escuchan opiniones...todas estas sesiones han sido apoyadas por la psicologa del colegio, la que se dedica a trabajar con los apoderados en talleres de desarrolo personal y resolucion de conflictos en la familia lo que me ha servido bastante en el desarrollo de las actividades, creo que dando espacio al dialogo, al debate siendo el profesor un mediador los niveles de violencia verbal disminuirian. Creo tambien que los alumnos que utilizan este medio para defenderse del otro, lo hacen simplemente por que sus niveles de comprensión en el lenguaje oral no es acorde a su madurez intelectual a demas de poseer un escaso vocabulario, creo que es alli en donde toda la comunidad educativa debe trabajar, quizas realizando actividades en donde se les enseñe a los alumnos a dialogar a debatir un tema, tal vez utilizando metodologias relacionadas con los medios de comunicacion masiva (radio, television) podemos plantar una semilla en este paisaje arido y hostil.

Ignacio
Ignacio, Jueves 10 de septiembre, 14:45 hrs

A veces uno se enfoca en lo que està mal y còmo corregir eso, pero tambièn es bueno que se les dé a los niños y se les muestre que es lo correcto de hacer y no actuar cuando algo malo ya pasò. Me refiero que en diario vivir se muestre a los niños gentileza, amabiidad, respecto, no sólo con las palabras, sino nosotros tambièn como profesores, ya que aveces tambièn tratamos mal a nustros alumnos...

Baltazar
Baltazar, Lunes 07 de septiembre, 20:29 hrs

Me parece interesante el tópico tocado acá. La palabra (Cervantes) a veces es más fuerte que la espada; probablemente, esos niños que se pegan, han llegado a eso tras una escalada de insultos y de falta de resolución de problemas. Hay que cultivar espacios de conversación para evitar los golpes como única forma de comunicarse. Hay que proveer de entretención a los niños, lecturas, diálogos. Bien el autor, da en un clavo oculto, pero relevante.

Maria Eugenia
Maria Eugenia, Lunes 07 de septiembre, 10:39 hrs

En los ùltimos tiempos pareciera que la educaciòn sòlo se restringiera al colegio, al aula y a los profesores quienes estamos a cargo de los niños. Sin embargo es importante recordar que la familia tiene un rol fundamental en propiciar los valores y el respeto entre sus hijos. Un trabajo en conjunto y arduo a la vez, puede generar mejores resultados, siempre y cuando entre adultos tambièn tengamos la disposiciòn al buen diàlogo y a llegar a consensos en pro de todos. ¡Felicitaciones por el portal y los temas atingentes a nuestra realidad escolar!

Nubia
Nubia, Lunes 07 de septiembre, 09:54 hrs

Es casi como luchar contra molinos de viento, cuando una gran mayoría de nuestros jóvenes está siendo bombardeado por la TV de nuestro país que avala y promueve acciones violentas y garabatos, partiendo por nuestros honorables políticos, siguiendo por los deportistas y terminando con la farándula. Pero sigamos siendo Quijotes , alomejor derribamos algún molino por allí y construímos mejores sueños. Felicitaciones por el blog

Raul
Raul, Domingo 06 de septiembre, 22:01 hrs

Los sobrenombres en las salas de clases rara vez destacan cualidades, normalmente son descalificaciones que los niños afectados terminan integrando como parte de su identidad. Y muchas veces son sus propios amigos los que les inventan apodos humillantes!!!

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