Actualizado
Su perfil ha sido actualizado.
Muchas Gracias
Respuesta
"Bienvenido/a a Convivencia Escolar"
Su solicitud fue aceptada
Ya puedes acceder a todas las descargas
Solicitud
"Por favor actualize sus datos"
haz click aquí
Ingreso
"Muchas gracias. Pronto tendrá novedades de Convivencia Escolar en su correo".
Comentario
¡Gracias por opinar!
"Se ha enviado exitosamente el comentario al moderador para su publicación"
"Aprender a convivir, convivir para aprender "
Datos de usuario
Newsletter
Recibe un mail con las últimas noticias
Portada / Blog de blogs / Blog Profesionales de la Educación /
Blog Profesionales de la Educación
Fecha: 15/agosto/2010
El fútbol tiene la más transversal de las convocatorias. Cruza edades, clases sociales y militancias políticas, a tal punto que este deporte permitió que los diferentes actores de la educación lograran llegar a diversos acuerdos con el fin de que todos, sin exclusiones, fuesen partícipes del mundial Sudáfrica 2010. El Mundial de Fútbol ya finalizó. Los fanáticos de este deporte están de duelo y seguramente comienzan a sacar sus cuentas para viajar a Brasil el 2014. Ojalá con Chile otra vez clasificado y con Bielsa en la banca opinan otros , pero lo cierto es que de Sudáfrica 2010 sólo nos quedan recuerdos, y claro, hay muchos que quizás nunca olvidemos, por nombrar algunos, los históricos triunfos de Chile, las derrotas angustiosas, los fanáticos de nuestro país congregados en Sudáfrica o frente a pantallas gigantes. ¿Qué duda cabe? El fútbol tiene la más transversal de las convocatorias. Cruza edades, clases sociales, militancias políticas y cuando se trata de nuestra selección, hombres y mujeres muestran igual fanatismo, por eso en nuestros colegios era imposible sustraerse a esta fiebre mundialera. Mi experiencia en relación a Sudúfrica 2010 comenzó al menos dos meses antes de su inauguración. Tengo a cargo el área de difusión del Colegio Monte Tabor y Nazaret. Para los alumnos el mundial era un gran acontecimiento y para casi todos su primer mundial con Chile clasificado, pero claro, los partidos estaban planificados en horario escolar y como era de esperar todos querían disfrutar del mundial. En consecuencia, el centro de alumnos que los representa se dirigió a hablar con la máxima autoridad, el rector. Los jóvenes dirigentes fueron bien recibidos y pudieron plantear su muy legítima inquietud. La propuesta fue atendida y tras una reunión -ni muy breve ni muy extensa- se tomaron algunas decisiones: - Los partidos del mundial se verán en el colegio - Sólo se autorizarán los partidos de Chile - No se suspenderán las clases - Los alumnos se comprometerán a colaborar Comenzó entonces la campaña. Debimos sortear la difícil prueba de permitir que casi 1700 alumnos pudieran ver los partidos. Desde el primer día, no exento de problemas, la consigna fue que TODOS debían tener la posibilidad de ver los partidos, sin discriminaciones. Tras un esfuerzo técnico (que no reseñaré) logramos instalar en distintos puntos del colegio pantallas o proyectores para que los alumnos pudieran ver a Chile. Los estudiantes del centro de alumnos hicieron lo suyo, consiguieron los televisores que faltaban, oscurecieron el comedor y evaluaron lo que el colegio puso como condición para merecer este privilegio (diarios murales en torno a cada uno de los 32 países participantes. Cada curso un país, desde tercero básico en adelante).Cumplidas las condiciones de una y otra parte quedaba esperar el primer partido de nuestro país. Chile-Honduras y Chile-Suiza fueron los dos encuentros que vimos en el colegio. Por razones prácticas Chile-España se reservó para los hogares. En otra acertada decisión todo el colegio fue autorizado para retirarse. Nuevamente sin discriminaciones. ¿Qué nos dejó el Mundial? Al menos dos cosas muy importantes: - Una Experiencia Colectiva: niños y niñas, alumnos y profesores, directivos y dirigidos compartiendo con igual afán un entusiasmo. - El Poder de los Acuerdos: Centro de alumnos y rectoría acordaron deberes y compromisos. Unos y otros cumplieron su parte, aprendiendo el valor de la palabra empeñada y la responsabilidad. Ahora que el mundial ya es historia sólo me queda recordar esos dos goles que gritó en compañía de cientos. No vivió un mundial en el living, tampoco en el estadio. El mío, el nuestro, fue un mundial escolar.
El Mundial de Fútbol ya finalizó. Los fanáticos de este deporte están de duelo y seguramente comienzan a sacar sus cuentas para viajar a Brasil el 2014. Ojalá con Chile otra vez clasificado y con Bielsa en la banca opinan otros , pero lo cierto es que de Sudáfrica 2010 sólo nos quedan recuerdos, y claro, hay muchos que quizás nunca olvidemos, por nombrar algunos, los históricos triunfos de Chile, las derrotas angustiosas, los fanáticos de nuestro país congregados en Sudáfrica o frente a pantallas gigantes.
¿Qué duda cabe? El fútbol tiene la más transversal de las convocatorias. Cruza edades, clases sociales, militancias políticas y cuando se trata de nuestra selección, hombres y mujeres muestran igual fanatismo, por eso en nuestros colegios era imposible sustraerse a esta fiebre mundialera.
Mi experiencia en relación a Sudúfrica 2010 comenzó al menos dos meses antes de su inauguración. Tengo a cargo el área de difusión del Colegio Monte Tabor y Nazaret. Para los alumnos el mundial era un gran acontecimiento y para casi todos su primer mundial con Chile clasificado, pero claro, los partidos estaban planificados en horario escolar y como era de esperar todos querían disfrutar del mundial. En consecuencia, el centro de alumnos que los representa se dirigió a hablar con la máxima autoridad, el rector. Los jóvenes dirigentes fueron bien recibidos y pudieron plantear su muy legítima inquietud. La propuesta fue atendida y tras una reunión -ni muy breve ni muy extensa- se tomaron algunas decisiones:
- Los partidos del mundial se verán en el colegio - Sólo se autorizarán los partidos de Chile - No se suspenderán las clases - Los alumnos se comprometerán a colaborar Comenzó entonces la campaña. Debimos sortear la difícil prueba de permitir que casi 1700 alumnos pudieran ver los partidos. Desde el primer día, no exento de problemas, la consigna fue que TODOS debían tener la posibilidad de ver los partidos, sin discriminaciones. Tras un esfuerzo técnico (que no reseñaré) logramos instalar en distintos puntos del colegio pantallas o proyectores para que los alumnos pudieran ver a Chile. Los estudiantes del centro de alumnos hicieron lo suyo, consiguieron los televisores que faltaban, oscurecieron el comedor y evaluaron lo que el colegio puso como condición para merecer este privilegio (diarios murales en torno a cada uno de los 32 países participantes. Cada curso un país, desde tercero básico en adelante).Cumplidas las condiciones de una y otra parte quedaba esperar el primer partido de nuestro país. Chile-Honduras y Chile-Suiza fueron los dos encuentros que vimos en el colegio. Por razones prácticas Chile-España se reservó para los hogares. En otra acertada decisión todo el colegio fue autorizado para retirarse. Nuevamente sin discriminaciones.
¿Qué nos dejó el Mundial? Al menos dos cosas muy importantes: - Una Experiencia Colectiva: niños y niñas, alumnos y profesores, directivos y dirigidos compartiendo con igual afán un entusiasmo. - El Poder de los Acuerdos: Centro de alumnos y rectoría acordaron deberes y compromisos. Unos y otros cumplieron su parte, aprendiendo el valor de la palabra empeñada y la responsabilidad. Ahora que el mundial ya es historia sólo me queda recordar esos dos goles que gritó en compañía de cientos. No vivió un mundial en el living, tampoco en el estadio. El mío, el nuestro, fue un mundial escolar.
Escrito por
César Gabler Santelices Colegios Monte Tabor y Nazaret Profesor de Artes Visuales Jefe Departamento de Extensión y Cultura
Comentarios
Escribir comentarios
Nombre Correo electrónico Comentario