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Blog Profesionales de la Educación
Fecha: 04/octubre/2009
¿Es Chile un país discriminatorio? A pesar de las amplias campañas contra la discriminación y las permanentes políticas nacionales destinadas a erradicar esta conducta, en Chile aún se observan claros signos de esta práctica no recomendable. Esto no se refiere exclusivamente a grandes situaciones: principalmente se refleja en los pequeños hechos y en conductas observables a diario en personas comunes y corrientes. Para corroborar esto, es preciso observar el trato discriminatorio que se da a las personas que manifiestan un defecto físico o de otra índole: estas personas continúan siendo objeto de burlas y hasta de agresiones verbales y físicas. Basta ver cuál es la reacción de un niño ante otro niño que esté excedido de peso, o que tenga una deficiencia física o mental: la relación estará marcada por la burla, la sorna, la exposición al ridículo, la agresión física o verbal. Uno de los escenarios más comunes a lo anteriormente señalado lo constituyen los Colegios, llegándose a situaciones extremas que escapan a la sana Convivencia Escolar. Naturalmente que la superación de estas costumbres tiene su punto de partida: la educación en el hogar. Enseñar a los niños a aceptar a los demás tal como son, con sus virtudes y defectos, es la mínima educación que debe dárseles para que cuando adultos sean personas tolerantes y puedan vivir en democracia. En caso contrario, la discriminación puede llevarnos a empobrecer la diaria convivencia nacional. En otro plano, a nivel de adultos, la situación no es distinta. Muchas veces se observa discriminación en los ámbitos laboral y social, incluso se discrimina por la condición etárea o de género. Una situación que poco se advierte es la segregación que se ha producido en el ámbito social y que no debemos soslayar: las personas de las clases sociales más acomodadas aún subestiman y segregan a quienes provienen de los estratos vulnerables. Y por si esto fuera poco, últimamente se puede apreciar que las personas socialmente vulnerables también discriminan con las personas de clase alta. La discriminación oculta y enmascarada es como una verdadera institución nacional: siempre ha estado ahí y escasamente ha podido ser erradicada, pues al parecer es parte de nuestra idiosincrasia. No en vano el sentido del humor propio de nuestra nacionalidad encuentra abundante sustrato en los defectos de las personas, llegándose al límite del escarnio y la ofensa pública. Esa es una abierta forma de discriminación. Ha habido incontables esfuerzos institucionales por reducir acciones discriminatorias, pero sólo nos hemos quedado en la fase inicial. Se hace imprescindible generar fuertes acciones educativas en toda la sociedad, particularmente en los Establecimientos Educacionales, con el fin de revertir nuestra predisposición a la discriminación, con el sólo fin de asegurar una mejor calidad de vida para todas las personas.
Escrito por
Luis Espinoza Olivares Colegio Pablo Neruda de Parral Profesor Director
Comentarios
Efecivamente, la educación que se da en los hogares en fundamental para erradicar esta actitud que con frecuencia vemos en nuestra sociedad. Debemos recordar que no solo debemos educar el cerebro, sino que también el corazón. De esta forma lograremos que surgan desde nuestras familias, no solo grandes profesionales, sino que también buenas personas.
Creo que el respeto al otro es crucial en la convivencia, al discriminar se disminuye al otro, no se le reconoce ni se le respeta. No sé si será algo cultural, algo de la idiosincracia o un mal hábito nada más. Lo importante es reconocerlo y trabajar para superarlo. Es un trabajo arduo, pero iniciativas como esta página nos dan luz acerca de los cambios positivos que está teniendo Chile respecto a Convivencia sana y cultura de Paz. Muchas gracias por los aportes y la oportunidad de participar.
Es tan difícil educar a niños respetuosos de los demás, cuando estamos insertos en una sociedad donde hasta los "honorables" le faltan el respeto a la Presidenta.
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