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Blog Profesionales de la Educación
Fecha: 18/junio/2009
Es fundamental hacer una reflexión en nuestras formas de decir y comunicar, muchas veces, éstas dicen mucho más de lo que creemos... …Mariela estaba molesta, después de varias clases de explicar y repasar las tablas de multiplicar con sus alumnos; al corregir la tarea se dio cuenta de que varios de sus pupilos no la habían realizado, en aquel momento con un ademán de enojo dijo: Nadie aprende las tablas así, es imposible que aprendan esto si no practican y memorizan como les he dicho” Sin duda esta vivencia se debe repetir en muchas salas de clases. Un profesor que quiere generar aprendizajes y que se frustra al ver que sus prácticas no generan los resultados esperados, entonces surgen las palabras que muestran su mundología. Desde la PNL (Programación neurolingüística), el mensaje de esta profesora expresa los límites del modelo de mundo que ella tiene. Cabe preguntarse: ¿Nadie aprende sin memorizar? ¿Es imposible aprender si no lo hago como la profesora me dice? Ella está tratando de enviar un mensaje para generar cambios positivos en sus alumnos, pero está mostrando el mundo desde su mapa (forma de ver una realidad, un territorio), no ha tomado en cuenta el mapa de sus alumnos y el lenguaje que allí se entiende. Está generando una realidad limitante con el sólo hecho de afirmar: “Nadie aprende” Son múltiples los patrones de lenguaje que rigen nuestra forma de hablar y que van dando luces de cómo hemos entendido la realidad en nuestras mentes. Son resultado de las experiencias y los significados que hemos ido dando a las enseñanzas de la vida. Como postula Echeverría en su Ontología del Lenguaje, somos seres esencialmente lingüísticos y por lo tanto el lenguaje nos asiente hablar y crear, hace que las cosas sucedan. Una herramienta útil para los profesores sería conocer las posibilidades de creación de realidad que tienen con su lenguaje. Reconocer la imposibilidad de no comunicar, toda conducta en una interacción social tiene un valor de mensaje, comunica. Tener conciencia de la dualidad que encierra un mensaje; no sólo transmitimos información, contenidos (lo que decimos), sino que además condicionamos ese contenido con cómo debe entenderse dicha comunicación (como se dice, dónde), aparece una relación a través de gestos, entonaciones, movimientos y contexto. Por otro lado es de importancia considerar que nuestros mensajes si no van con los códigos de lenguaje del otro, no serán comprendidos con la intención que yo requiero, para generar cambios en otro, debo primero entrar en su forma de pensar y generar realidad. Entonces, lograr que la mente se prepare para comunicar de manera eficaz lo que piensa, pide o declara, constituye una ocupación imprescindible para todos aquellos que esperan generar cambios en la educación actual.
…Mariela estaba molesta, después de varias clases de explicar y repasar las tablas de multiplicar con sus alumnos; al corregir la tarea se dio cuenta de que varios de sus pupilos no la habían realizado, en aquel momento con un ademán de enojo dijo: Nadie aprende las tablas así, es imposible que aprendan esto si no practican y memorizan como les he dicho” Sin duda esta vivencia se debe repetir en muchas salas de clases. Un profesor que quiere generar aprendizajes y que se frustra al ver que sus prácticas no generan los resultados esperados, entonces surgen las palabras que muestran su mundología. Desde la PNL (Programación neurolingüística), el mensaje de esta profesora expresa los límites del modelo de mundo que ella tiene. Cabe preguntarse: ¿Nadie aprende sin memorizar? ¿Es imposible aprender si no lo hago como la profesora me dice? Ella está tratando de enviar un mensaje para generar cambios positivos en sus alumnos, pero está mostrando el mundo desde su mapa (forma de ver una realidad, un territorio), no ha tomado en cuenta el mapa de sus alumnos y el lenguaje que allí se entiende. Está generando una realidad limitante con el sólo hecho de afirmar: “Nadie aprende” Son múltiples los patrones de lenguaje que rigen nuestra forma de hablar y que van dando luces de cómo hemos entendido la realidad en nuestras mentes. Son resultado de las experiencias y los significados que hemos ido dando a las enseñanzas de la vida. Como postula Echeverría en su Ontología del Lenguaje, somos seres esencialmente lingüísticos y por lo tanto el lenguaje nos asiente hablar y crear, hace que las cosas sucedan. Una herramienta útil para los profesores sería conocer las posibilidades de creación de realidad que tienen con su lenguaje. Reconocer la imposibilidad de no comunicar, toda conducta en una interacción social tiene un valor de mensaje, comunica. Tener conciencia de la dualidad que encierra un mensaje; no sólo transmitimos información, contenidos (lo que decimos), sino que además condicionamos ese contenido con cómo debe entenderse dicha comunicación (como se dice, dónde), aparece una relación a través de gestos, entonaciones, movimientos y contexto. Por otro lado es de importancia considerar que nuestros mensajes si no van con los códigos de lenguaje del otro, no serán comprendidos con la intención que yo requiero, para generar cambios en otro, debo primero entrar en su forma de pensar y generar realidad. Entonces, lograr que la mente se prepare para comunicar de manera eficaz lo que piensa, pide o declara, constituye una ocupación imprescindible para todos aquellos que esperan generar cambios en la educación actual.
Escrito por
Olga González Barahona. Gestor PNL Máster PNL Profesora Básica.
Comentarios
Mas allá que seamos seres lingüísticos el punto está en que la masificación de diferentes lenguajes dentro del aula, genera dicotomías de lo que se quiere entregar, si bien yo egrese hace muy poco de la enseñanza media, el profesor con el que compartí la media carecía de recursos para comprender a la juventud actual y aun para genera una convivencia escolar amena que salvaguardara a los alumnos más débiles del maltrato, es esencial generar lasos que unan al profesor con el curso poder crear un sentido de empatía para así recién hablar en un mismo idioma y tener una misma meta,
LA COMUNICACIÓN ES UN PROCESO MUY COMPLEJO QUE TIENE DIVERSOS FACTORES QUE INTERVIEN EN ELLA. ESTA COMPLEJIDAD SE AGUDIZA CUANDO SE AGREGA EL FACTOR GENERACIONAL, DONDE PARECE EN ALGUNOS MOMENTOS QUE ALUMNOS Y DOCENTES HABLAN IDIOMAS DISTINTOS. ES UN TEMA MUY INTERESANTE BUEN ARTÍCULO
Todos estamos de acuerdo, al menos en la teoría, pero quiénes realmente son capaces de practicarlo? ¿Estamos poniendo cada vez más atención a nuestra forma de comunicar o cada vez tenemos menos paciencia?
Olguita, estoy muy de acuerdo con lo mencionado. A véces, no nos percatamos de lo que se conversa o no se le pone atención a la intencionalidad de la información...
Estoy de acuerdo con Patricia en que nuestros niños han cambiado muy rápido y nuestra capacidad de reacción frente a ello ha sido lenta, pero ¿hacia dónde debiera apuntar nuestro cambio en la forma de enseñar?
Olguita, definitivamente es una práctica bastante esencial durante nuestra vida cotidiana, en clases, trabajo, familia, entorno social. Muchas veces uno no entiende la molestia del otro....y quizás algo dijimos sin habernos ni dado cuenta!
Si el mundo cambia costantemente, nuestrosa niños más rápido aún. ¿Por qué no replantearnos y cambiar nuesrta forma de enseñar?
Interesante punto de vista.
valoro la amplitud de tu visión, al enfatizar el ambito relacional de la educacion, el aprendizaje se da en un espacio conversacional, donde las habilidades de comunicación, en nosotros los docentes, es fundamental,
Creo que podemos decir lo que sea si cuidamos el tono, la forma y las palabras, y buscamos el momento adecuado. Eso muchas veces se hace difícil con lo acelerados que andamos. Sin embargo cuando no lo hacemos nuestros alumnos copian la conducta y terminamos pagando las consecuencias, no creen ustedes?
Estoy de acuerdo con Olga, sin embargo es difícil no expresar nuestra frustración (ya sea de forma explícita o implícita) cuando los alumnos no manifiestan interés por lo que estamos enseñando ni responden a las tareas pensadas en beneficio de su aprendizaje. Sin duda exige un trabajo adicional de autocrítica y apertura de mente, pensar en la forma que nos estamos expresando, lo que los alumnos intentan decirnos y aceptar que hay otras formas de aprender.
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